Parte 1: Conociendo la Corporación.

Usualmente, estos pequeños extractos tiendo a dedicarlos a anécdotas graciosas que han ocurrido en mi travesía por el BDSM, pero hoy es distinto. Hoy deseo comunicar en 3 partes a mis compatriotas Uruguayos la experiencia que tuve al conocer a la Corporacion BDSM Colombia, la comunidad BDSM principal de la ciudad de Bogotá, y ver en que cosas nos parecemos y diferenciamos.

Todo aquel que vivió las épocas luchadas del BDSM en Uruguay lo sabe: Hemos arremetido constantemente contra nuestros propios egos, los odios fluyen y las guerras contra individuos o grupos parecieren hitos históricos de grandes conflictos: Las caídas (si, con S) de Divino Tormento, las Cruzadas Maldonado-Montevideo, las cazas de brujas y las crucifixiones públicas. A veces, estos hitos son tan fuertes que sentimos que tal cosa como una comunidad BDSM no podría existir en Uruguay. Llegué a Colombia por placer y negocios, familia y amigos, mas no sabía que mi percepción sobre lo que es una comunidad BDSM estaba a punto de cambiar para siempre.

Toqué la puerta, acompañado de «Loki» , un Dom tìmido pero amable quien había contactado y me invitó a conocer la Corporación. Cuando me asomé por la mazmorra de Ama Claudia, una enorme casona recóndita entre dos calles oscuras cerradas(¡Qué recuerdos del Alfa!) , todo tenía un ligero ambiente lúgubre. Esperé medio minuto, y el recibimiento fue dado cálidamente por una de las ProDominas del lugar, MissLoula Loula.

PARÁ.PARÁ. PRO DOMINAS?! Si. A mi sorpresa, Bogotá y su mazmorra principal ha logrado crear una creciente cultura de ProDóminas. Mujeres que viven el BDSM con sus parejas sin necesidad de cobrar, pero que además se apoyan entre todas para brindar servicios a aquellos que así los busquen. Nada de gritos porque una u otra son prostitutas, nada de juicios, para ellas era totalmente normal.

Mi primera noche con ellos fue una noche temática de aprendizaje para nuevos. La noche tenía algunas personas curiosas y una buena cantidad de lo que la corporación llama «Clásicos» (su versión de nuestros «Sadosaurios»). Kiara, una amable y hermosa esclava que sirve, hoy por hoy, a la Corpo más que a cualquier Amo, me introdujo frente a los demás, guiñandome el ojo al ver que me había preparado con un rigger’s glove en la mano derecha. «Tu eres de los clásicos también!»

Todos se presentaron y se mostraron interesados en oir mi historia, me contaron cada uno sus fetiches, sin ningún reparo, algo que tampoco vemos frecuentemente en Uruguay. Adoradores de pie, tramplers, medicals, momificaciones con elementos distintos, petplay, pegging, no habìa verguenza, y todos reìan amablemente y me explicaban por qué mantener y ayudar a la corporación era tan importante para ellos. Bocón como siempre, no aguanté y pregunté, dónde estaban los líos. ¿Quién se peleaba con quién?¿Dónde nos diferenciamos? Me miraron como si les estuviese hablando en chino. En corporación si, hay problemas…muy cada tanto. Pues quien viene sabe que no es el ambiente para pelear, quien está se comporta, y si pelea, es porque no aprecia el espacio. Sus conflictos se resuelven de consenso común entre las partes, y corporación nunca toma una postura a favor de alguien, o ambos participantes entran, o ambos salen. No hay mafia ni amiguismos, Corporación se enorgullece de su unidad.

Cuando mostré los pocos juguetes que había podido pasar por el avión (floggers, floggers con cadena y cuerdas), todos quedaron impresionados con la calidad del material. Jorge Escultor Bentancur, mi amigo, ¡te conseguí clientes internacionales!. Les hablé de mis gustos, y quedé rato hablando con Kanji (el rigger por excelencia de Corporación, y una figura muy reminescente a nuestro propio Samael Achenbach). Se mostraron todos también particularmente emocionados por el flogging florentino.

Me dieron tour de la mazmorra, múltiples salas con instrumentos de tortura, una sala principal para juego abierto con vigas, juguetes de casa, música, sofá, baños de tina en la cercanía. Una sala privada para que cualquiera que esté en la corporación pueda tener sesiones privadas sin NINGUNA restricción.

«¿Qué?» fue mi única reacción al oír esto. Si. En corporación, la gente puede realizar casi cualquier actividad dentro de sus paredes, y a nadie se le juzga por las mismas. Voyeurismo, desnudos, masturbación, sexo explícito, BDSM en todas sus facetas y colores, no hay restricción en Corporación, es una verdadera casa del pecado, en todo su mayor sentido. Todo legalizado ante la ley Colombiana.

Habíamos jugado un poco previamente, y cuando terminó la charla de introducción, Kiara y la Señora Loula me pidieron hiciese una demostración de spanking con florentino, que explicase las metodologías de seguridad, etc. Me estaban confiando una tarea muy fuerte para alguien que recién conocían, así que di lo mejor de mi, y expliqué a todos los nuevos el cuidado que se debía tener en la práctica y las mejores maneras de realizarlo. Una nueva persona saltó a ofrecerse para la demostración, como si me conociese de toda la vida. No podía creerlo, nada así sucede en mi hogar. La presentación termina en aplausos y abrazando a la voluntaria y a su Amo, quien había dado permiso explícito de probar. Me sentía como en una pequeña familia extendida, y no pude sino evitar preguntar por qué depositaron tanta confianza en una persona nueva.

«Mostraste saber, y aquí partimos de la confianza».

Wow. Todo resultaba muy faérico, mistico, casi imposible. Seguro algo tenía que haber atrás, parecía un paraíso de lujuria, y yo ahí me encontraba tal cual niño en juguetería. No podía ser TAN BUENO. Con una sonrisa enorme que mi escepticismo trataba de borrrar, me fui esa noche al siguiente compromiso que me competía, Loki me acompañó hasta la dirección, y con un abrazo prometimos vernos en la siguiente noche. Se venía la noche temática de Spank.

¡Parece que el Arlequín llegó justo a tiempo!

Aventuras de un Switch Poliamoroso, Versión Colombia.

Parte 2: La noche de Spank.

Se avecinaba una noche particularmente especial para la corporación, una noche temática enteramente dedicada al Spank. Entré nuevamente a la mazmorra y conocí personalmente por primera vez a Ama Claudia, creadora y dueña de la mazmorra de Corporacion BDSM Colombia, una clásica del sado con carácter amable y receptivo, quien vive en las instalaciones de su mazmorra con sus 3 hijos, los cuales están todos también metidos en el ambiente.(¡Y quién decía que no viene por genética!)

Ama Claudia me explicó que estos tipos de juntas son tradición ya para ellos, todas las semanas proponen un evento distinto, desde noches de riggers, noches de aprendizaje de prácticas particulares, noches de subasta de sumisas con dinero ficticio, noche de glory holes(SI.NOCHE DE GLORY HOLES). Noches solo de Dóminas, noches solo de Machos, noches de putas, olimpiadas de Spanking, y por supuesto sus famosas fiestas «Sacrílega» con temáticas religiosas. Corporación no maneja un modelo de suscripción para su negocio, como hacía quizás Alfa, aquí, todas las fiestas tenían un costo, igual para todos, sin privilegios ni favoritismos.

En Uruguay pensaríamos que tal asaña resultaría imposible dado la baja cantidad de gente que tenemos en el país, más Ama Claudia me informó que si bien existen comunidades alternativas en otras ciudades, como Medellín, en Bogotá el evento más grande que se ha logrado reunió a unas 120

personas, no muy alejado de nuestras 90 en aquella famosa 24/7. Los usuales son siempre los mismos, y el grupo de gente no es tan amplio como uno esperaría para una ciudad de 12 millones de habitantes.

Esta noche Corporación tenía como objetivo el que todos sus asistentes pudiesen vivir una experiencia de spanking, aprender sobre el mismo y disfrutar en juegos espontáneos. Para ello, una regla clara había sido puesta en la reunión: Quien da, recibe, y quien recibe, da. Sorprendentemente, ni los más aferrados Dominantes del lugar se negaban. La gente en Corporación tiende a ser exploradora y experimentalista, y disfruta fuertemente de aprender nuevas técnicas, lo cual se traduce en un nivel de juego pragmático bastante alto incluso para las personas más pasivas y sumisas del lugar. Ellos entendían que conocer las dinámicas de ambos lados, así sea por probar, tienen sus beneficios en el juego privado. En Uruguay, semejante condición sin duda hubiese causado una batabolla viral durante al menos 2 semanas.

Así que empecé a jugar. Todos se ofrecían a todos, sin discriminación, era tan sencillo como preguntar, y el «no», si bien existía para algunos más tímidos, era una ocurrencia rara, todos nos cuidábamos entre todos, y varios me pidieron ayuda tratando de recrear movimientos de florentino, de la misma manera que algunos me ofrecieron unos maquiavelicos consejos (que no dudo en realizar cuando llegue a casa :P). La noche fue variada y creativa, y las prácticas fueron todas sin tabú y con limites respetados. Recuerdo oír una palabra de seguridad, a uno de los jugadores de la reunión, la cual fue rápidamente acatada, y con los cuidados debidos tomados, se siguió sin drama ni fanfarrea. Si bien jugué con casi todos en la habitación (hombres y mujeres incluidos) destaco la actuación con la bella switch Caro, a quien hice una suspensión, y la rotamos en eje mientras todos la azotabamos.

Usamos hielos hasta en los orificios mas prohibidos, atabamos a la gente y nos turnabamos en el spanking, usamos cruces, varias sumisas y sumisos se sometieron y funcionaron como muebles, masajeadores; azoté y me azotaron hasta el grito y el desasociego. Varios se iban al cuarto privado, volvían.Nadie chismorreaba, nadie preguntaba nada, a lo mucho, había algún comentario pícaro de aprobación, todos sabían que al día siguiente poco importaba quien había estado con quién. Incluso con gente que no conocía más de una noche, llegábamos a momentos muy íntimos de masajes, caricias, juegos y cómplices risas. Todos naturales, sin presiones ni tapujos.

3 am, Estaba extenuado, la música ya había bajado y mientras me encontraba en un momento de intimidad absoluta, de abrazos y masajes con gente cuyo nombre prefiero reservarme. Algunos hablaban de política y chachara, otros estaban en su mundo, sea en conversaciones alegres o cuidados después del juego. Y eso que me dijeron que esa fue una noche tranquila. ¿Cómo diablos esto no existe en Uruguay? me preguntaba una y otra vez. Tenemos la gente, tenemos locales dispuestos a alquilarnos, tenemos el nivel de juego, tenemos grandes personalidades en la movida capaces de apoyar a los demás. ¿Por qué Corporación no mostraba los mismos síntomas que enfermaron por años el BDSM Uruguayo?

Me despedí con un abrazo de todos. Tenía la oportunidad de vivir una última noche. Una noche post munch. No pensaba perdermela, de ninguna manera.

Aventuras de un Switch Poliamoroso, Versión Colombia.

Parte 3: El After Munch y despedida.

Mi última noche iba con una misión clara. Primero… disfrutar. Segundo…Entender por qué Corporacion BDSM Colombia no sufría los mismos agravios que sufría el BDSM en Uruguay, aún cuando teníamos números de personas similares, referentes similares, niveles de juego similares, etc.

Llegué más temprano de lo usual. Me recibió una de las hijas de Ama Claudia, una jóven de 22 años, que sus ojos se mostraban espeluznantemente experientes. Yo creía tener mucha experiencia para mi edad al haber empezado joven, pero solo la manera de hablar de esta muchacha revelaba que su crianza la llevó a ser una gurú que rivalizará sin problemas en unos años a cualquiera de los clásicos.

Entré y pasé a esperar a aquellos que venían del munch, una comida de sociabilización, a la cual no había podido llegar por temas de horario. Con un café que me ofrecieron en mano,bajó Ama Claudia y llegó RediKara, una de las chicas con la que más tuve afinidad en la fiesta pasada.

Era ese el momento. Pregunté directo y al pie. Le conté a Ama Claudia algunas de las situaciones que hemos vivido en Uruguay, y le dije que estaba atónito que tales cosas no sucediecen aquì. Y ella sabía respondió que si.

Si suceden, o más bien, sucedieron. El paraíso que es Corporación se construyó a base de sudor, trabajo y lágrimas. Claudia es una mujer que vió guerras tan grandes como las nuestras, y escaló montañas para hacer de su proyecto lo que es hoy. Les tiraron policías, la trataron de prostituta por ser Pro Dómina, le intentaron cerrar el local varias veces. Muchos se hicieron perfiles falsos, hubo problemas de ego, tuvieron problemas con identidades reales, como todos nosotros. Ellos vivieron lo mismo, la diferencia era que todas esas turbulencias poco a poco asentaron en el inconsciente de la gente una maduración importante. Se dieron cuenta del valor del espacio, se dieron cuenta que aquellos conflictos no merecían la atención de sus miembros, un proceso de crecimiento no individual, sino grupal. Aquellos con ego, aplacaron, y ahora, sin dejar de ser ellos, se reían de sus desacuerdos.

Qué decir de la noche sino que fue otra maravilla del juego. Seguí compartiendo conocimientos con aquellos que me los pedían, recibí lecciones de Cain Lothbrok, el especialista local en medical, sobre tortura a través de cosquillas presionando sobre ciertos huesos particulares (POR DIOS, QUE BUENO QUE ESTÁ ESO). Atamos, usamos velas y jugamos con rasguños y azotes, inventamos maneras novedosas de atar gente a una silla, e incluso pude llegar a probar aquella sala privada tan legendaria para un momento memorable. Todos experimentamos y los errores se veían con aceptación, no con ataques, nadie juzgó a aquellos con gran experiencia ni aquellos con poca. La noche terminó con aquella bella chica nueva que se había ofrecido la primera noche para la demo de azotes…Su Amo quería probar nuevas sensaciones, lo azotamos, le enseñamos a azotar, lo atamos a un potro estirado y con las luces a oscuras, me pidió que le mostrase la sensación de las velas. Jugué un poco y le dí la batuta a su pareja, quien recién experimentaba estas prácticas, todos le aconsejamos en el correcto uso de las velas. Ella tomó protagonismo mientras todos mirábamos y poco a poco sugeríamos cursos de acción cada vez más maquiavélicos. Hielos, plumas, rasguños, cepillos, cuerdas. Miré complacido mientras recibía un masaje Thai de RediKara, y es como si una matrix se hubiese abierto a mis ojos. Ese momento definió para mi la mágia del lugar.

Todas las luces apagadas para apoyar a una persona nueva, todos cuidándola y ofreciendo amablemente cursos de ideas y acción. Sonrisas e intimidades tanto grupales como individuales. Un lugar donde ni el más nuevo e inexperimentado se iba sin un momento de brillo y alegría, y los grandes clásicos aprendían mutuamente de las locuras de cada uno, respetando sus personalidades y gustos individuales.

Eso es la belleza de Corporación. Es igual, en muchos aspectos a nosotros, más lleva un tiempo de reflexión interna y maduración. Cuando fui a despedirme, sentí como que partía de un nuevo hogar, y me aseguraron todos que las puertas permanecerían abiertas. Me fui añorando volver a encontrarme con esa nueva familia muchas veces más, y esperanzado por el futuro del BDSM en Uruguay.

Nosotros vivimos hoy en día, lo que ellos pasaron hace diez o quince años. Y si ellos pudieron, yo confío en que nosotros también. Con todas estas turbulencias, aunque parece que nos alejemos, más maduramos poco a poco como grupo. Y algún día, quizás, podremos decir que el BDSM de Uruguay también creció y tomó su propia identidad, con mucho para compartir también para nuestros amigos en el todos los lugares del extranjero. Gracias a Ama Claudia y todos en Corporacion BDSM Colombia. Hicieron de mi estadía una experiencia mágica. Nos veremos muy pronto, y un abrazo de esos largos que perduran en el tiempo.

Perversos sueños.

Arlequino.

Arlequino.

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